ITT 60Py14

Segundo Workshop Internacional

Texto introductorio por Juanca Cristaldo

Con generosas contribuciones de Mito Sequera, Benno Glauser y Carles Llop

El Chaco, paisaje, resiliencia y transformación

Considerar escenarios y diseñar estrategias para las nuevas infraestructuras territoriales

El Chaco Paraguayo es parte del gran Chaco Sudamericano y del Pantanal, dos de los ecosistemas más ricos del mundo. Este escenario de inconmensurable valor está siendo objeto de una acelerada transformación económica, social y territorial. Estudios apuntan a que el Chaco tiene una de las más altas tasas de deforestación del mundo [1] y que los pueblos nativos [2] se ven desplazados por el avance del modelo económico vigente, basado fundamentalmente en la expansión de la ganadería. [3] Esta misma ganadería, por su parte, sustenta un pujante nodo económico productivo que se basa principalmente en la exportación de carne y lácteos, y en la que otros cultivos están empezando a ser introducidos. [4]

 

Páginas desdeDITCODE_JUAN_CRISTALDO_Página_3

Pérdida de cobertura boscosa en Paraguay entre el año 2000 y 2012. Como comparación de escala, ver el Lago Ypacarai, en círculo. Fuente: Global Forest Change 

Los principales núcleos poblacionales del Chaco paraguayo están hoy día en su región central, colonizada por poblaciones menonitas desde los años 20 del siglo pasado. Las colonias menonitas han contribuido significativamente al desarrollo de esta región, siguiendo un modelo socio-económico articulado en base su alta cohesividad cultural y religiosa. A medida que la migración de los menonitas se acerca a cumplir su primer siglo, la integración de su cultura y población en el contexto mayor de la sociedad paraguaya—incluyendo sus relaciones con otros grupos étnico-culturales indígenas y no indígenas— es un ámbito que requiere de profunda reflexión y debate de parte de toda la sociedad con miras a la construcción de un futuro común. [5] Al mismo tiempo, atraídos por ventajas coyunturales —y a veces incluso por los débiles controles del Estado paraguayo—inversionistas de diversos países como Brasil y Uruguay han empezado a adquirir suelo y establecer unidades productivas agrícola-ganaderas.

Esta intensa y compleja realidad —que mezcla de modo ambiguo y dramático rasgos al mismo tiempo positivos y negativos— es frecuentemente ignorada en el ámbito académico y en las discusiones de planificación en Paraguay. [6] Esta omisión nos priva de reflexionar sobre este complejo y fascinante núcleo de expansión urbana de nuestro país. Omisión aún más llamativa, si consideramos los proyectos infraestructurales hoy en etapa de ejecución y planificación.

En los próximos meses —tentativamente en noviembre del 2016— se espera que termine la construcción del acueducto que transportará 12.000 m3 de agua tratada por día [7] desde el Río Paraguay, a la altura de Puerto Casado, hasta Loma Plata. [8] A su paso, proveerá agua a numerosas comunidades indígenas, y aportará agua que permitirá expandir actividades económicas y generar riqueza, lo cual no garantiza, por supuesto, mayor equidad. Al mismo tiempo, podría intensificarse la pecuaria extensiva con efectos aún peores en términos de deforestación y salinización de los suelos. [9]

Al mismo tiempo, un emprendimiento que une a varias comunidades menonitas del Chaco pretende impulsar la construcción de un aeropuerto internacional, así como  un conjunto de infraestructuras de apoyo. Mientras tanto, a pocos kilómetros existe en Mariscal Estigarribia una pista de gran envergadura construida entre los años 1977 y 1981 que no tiene prácticamente ningún uso. ¿Existe espacio para pensar aquí en una alianza entre el Estado y actores privados, tendiente a optimizar esfuerzos y sacar mayor partido a cuanto ya existe?

Finalmente, una propuesta de corredor bioceánico a través del Chaco central está siendo discutida en el contexto de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA). [10]

El corredor pretende conectar Puerto Murtinho en el Brasil, con Pozo Hondo en la Argentina, pasando por el núcleo del Chaco central formado por las comunidades menonitas de Filadelfia (población: 17.777), Loma Plata (población: 5.500), Neuland (población: 1.500) y la ciudad de Mariscal Estigarribia (población: 27.807). El mismo espacio geográfico es también el territorio de diversos pueblos indígenas. [11] Una obra de esta escala podría —al mismo tiempo— atraer población y actividades económicas promoviendo la diversidad cultural, e impactar negativamente en los ecosistemas y en comunidades como los Ayoreo de Alto Paraguay, que tienen sus tierras al sur de Colonia Carmelo Peralta. [12]

Mientras se discute este proyecto de infraestructura vial, todavía hemos de analizar, como sociedad, qué hacer con la infraestructura ferroviaria y portuaria dejada tras de sí por el ciclo taninero. Esta es infraestructura que, a pesar del olvido, tiene valor tanto en términos de patrimonio y memoria, como de activo económico y, por tanto, plantea preguntas clave para generar un modelo de desarrollo ecológico en la región. ¿Es posible y deseable que esta infraestructura, creada con una finalidad fundamentalmente extractiva en su momento, sea recuperada para potenciar modos más sustentables e inclusivos de desarrollo en la región?

Estudiosos como Benno Glauser refieren al concepto de “proporcionalidad interna”, entendida como una relación de balance dinámico entre los humanos, sus actividades productivas, el paisaje y la naturaleza. Ahora bien, sabemos que los grandes proyectos infraestructurales reconfiguran masivamente estas “proporcionalidades”, acercando lo que está lejos, produciendo disrupciones y efectos simultáneos de homogeneización y diferenciación. [13]

Ante esta coyuntura de cambio dinámico, cabe también hacerse otras preguntas. ¿Cuáles podrían ser los efectos combinados y acumulativos si todos estos proyectos llegaran a implementarse? ¿Qué impactos es posible prever frente a estos vectores de cambio, y cuales son las oportunidades y desafíos que surgen? ¿Qué sinergias podrían potenciarse para una integración adecuada y equilibrada en términos metabólicos? ¿Cómo han de prepararse las ciudades y comunidades indígenas para abordar estos procesos?

Y, ya desde una óptica disciplinaria, ¿qué papel tiene la academia para aportar su conocimiento y cómo podemos estimular un debate consistente y democrático respecto a estos temas, que incluya a todas las partes interesadas? [14]

En este segundo workshop internacional del Proyecto 60PY14, estudiantes trabajarán con profesores nacionales e internacionales durante una semana con el objetivo principal de diseñar estrategias —espaciales, territoriales y de gestión— que busquen aprovechar oportunidades relacionadas con los proyectos en marcha, al tiempo de reconocer los desafíos que se relacionan con los mismos. Las actividades del workshop se complementarán con una serie de ponencias públicas por parte de expertos académicos, artistas y activistas interesados en la problemática del Chaco y su desarrollo resiliente.

Este espacio de trabajo académico abierto está concebido como un taller de diseño y como un foro de debate democrático, para ciudadanos, académicos y gestores públicos interesados en temas de desarrollo, inclusión y sustentabilidad. El workshop utilizará la infraestructura como motivo galvanizante en una conversación que nos lleve a reflexionar sobre los problemas y además las oportunidades y posibilidades orientadas a una mejor gestión de los procesos de desarrollo en el Chaco.

Referencias 

[1]  Study reveals world’s highest deforestation rate on uncontacted tribe’s land. Disponible en: http://www.survivalinternational.org/news/9911

Green Going Gone: The Tragic Deforestation of the Chaco. Disponible en: http://www.rollingstone.com/culture/news/green-going-gone-the-tragic-deforestation-of-the-chaco-20140728#ixzz4Beej9EJY

Estudio Global de Cambios en superficies boscosas – Universidad de Maryland. Disponible en: https://earthenginepartners.appspot.com/science-2013-global-forest

[2] Tomárâho – La Resistencia Anticipada – Tomos I y II – Guillermo Sequera

[3] El Chaco ya ha enfrentado ciclos previos de expansión económica basada en un modelo fundamentalmente extractivista. El anterior fue, sin duda, el ciclo del quebracho y el tanino, que ha dejado tras de sí un legado paleoindustrial relevante y una historia dramática de inequidad.

[4] Linkages between soybean and neotropical deforestation: Coupling and transient decoupling dynamics in a multi-decadal analysis

Gasparri, N.I. ; Grau, H.R. ; Gutiérrez Angonese, J.

Global Environmental Change, December 2013, Vol.23(6), pp.1605-1614 [Peer Reviewed Journal]

[5] Benjamin Goossen, profesor del Departamento de Historia de la Universidad de Harvard ha escrito un artículo describiendo aspiraciones de constituir un “Estado menonita”. Ver: http://mennoworld.org/2016/04/18/feature/legacy-of-a-mennonite-state/

Por su parte, proyectos como el “Complejo Urbano Boreal”, una nueva iniciativa de urbanización en Filadelfia, articulan una narrativa de integración, dado que el proyecto contempla la compra y titulación de tierras abierta cualquier persona.

[6]  Existen, por supuesto, excepciones de enorme valor, que incluyen el trabajo de estudiosos como Guillermo Sequera, Benno Glauser (antropología) o Silvio Ríos (arquitectura de la vivienda indígena). Los estudios urbano territoriales sin embargo no suelen enfocar sus esfuerzos en esta región.

[7] Datos oficiales disponibles en el sitio web del MOPC: http://www.mopc.gov.py/proyecto-acueducto-para-el-chaco-central-p2 

[8] Se prevé una expansión posterior que ampliaría el volumen disponible a 40.000 litros por día, e incluiría a otras comunidades. Los promotores del proyecto señalan que el agua es exclusivamente para consumo humano.

[9] Ver: Amdan, M. L., Aragón, R., Jobbágy, E. G., Volante, J. N., & Paruelo, J. M. (2013). Onset of deep drainage and salt mobilization following forest clearing and cultivation in the Chaco plains (Argentina). Water Resources Research, 49(10), 6601. doi:10.1002/wrcr.20516

[10] La iniciativa es tema de álgidos debates, siendo retratada por sus promotores como un mecanismo de integración y desarrollo, y por sus detractores como una avanzada de proyectos extractivistas y economía neoliberal.

Al respecto ver: http://www.iirsa.org/  y contrastar con trabajos como el de Edna Castro:

Edna, C. (2012). Expansão da fronteira, megaprojetos de infraestrutura e integração sul-americana / Expansion des frontières, grands projets d’infrastructure et intégration sud-américaine / Border expansion, south american infrastructure and integration megaprojects. Caderno CRH, (64), 45. doi:10.1590/S0103-49792012000100004

[11] El tercer censo nacional de Poblaciones indígenas del año 2012 establece un total de 182.361 habitantes, de los cuales, el 47,7%, 53.879 personas, vivirían en el Chaco. Estos números deben leerse considerando que existen pueblos aún en aislamiento voluntario, lo que implicaría números totales mayores.

[12] En su trazado actual, la bioceánica correría por el lindero norte de las 18.000 hectáreas tituladas a nombre de los Ayoreo por unos 40 kilómetros.

[13] Por ejemplo, a un tiempo, se podría homogeneizar el acceso al agua potable y producir diferencias sustanciales en los valores del suelo, según estén cerca o lejos de las vías infraestructurales planeadas o construidas.

[14] Y todas las partes, en sentido estricto, refiere literalmente a toda la humanidad, ya que el Pantanal y el Gran Chaco son patrimonio del gran colectivo humano, del mismo modo que lo son los pueblos y las culturas indígenas.